INVESTIGACIÓN ABREVIADA REALIZADA POR EL ALUMNO

DE LA UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA

DON RAMÓN ZAMORA VALERO SOBRE EL PINTOR JOSÉ LUIS GRATAL SALILLAS.

 José Luis Gratal Salillas. (Pintor). Nace en Huesca el 21 de Junio de 1.930.

Estudia en la Escuela de Artes y Oficios de los Salesianos de esta ciudad.

Ya en su juventud siente inquietudes por el dibujo por lo que en 1.943 recibe clases de

 dibujo de don José Castells. De 1.945 a 1.952 trabaja como tallista en cristal en el taller

 de Santos Susín, al mismo tiempo que asiste al estudio de dibujo con don Julio Ferrer y

 desde 1.947 con don Luis García de la Guardia, donde conjuntamente practica el

dibujo lineal, la plumilla y la aguada, y posteriormente la pintura al óleo. De 1.953 a

1.963 da clases de dibujo en su estudio particular, complementando de esta manera

su trabajo como delineante municipal. Su formación pictórica es autodidacta.

 Está representado en el Museo del Alto Aragón (hoy cerrado) y en las colecciones de

 la Diputación y el Ayuntamiento de Huesca, colecciones privadas de Madrid, Barcelona,

 Zaragoza, Lérida, Tarragona, Mónaco, Blausolet (Francia), La Coruña, León, etc.

 

            El Diccionario Antológico de Artistas Aragoneses en el periodo del año 1947 al

 1978 dice: Que los comienzos de su pintura arrancan de la práctica del dibujo como medio

 de abordar el natural, reducido a los paisajes oscenses. Pero lo que en los dibujos es

fidelidad descriptiva al tema, en la pintura adquiere una intencionada dimensión expresionista,

 escenográfica y elaborada sobre composiciones al natural fantaseado. Cuando en sus

dibujos deja de lado el pie forzado del tema o crea composiciones con figuras, su

 calidad gráfica es más sugerente e imaginativa, con una línea fluida y abierta en matices y

toques sueltos. Paradójicamente en su pintura prescinde de los recursos del dibujo y adopta

la técnica de la espátula para construir paisajes a partir de la mancha cromática, muy densa y

apagada, a veces en exceso, en sus primeras obras, que poco a poco adquieren más

variedad de tonos, pero dentro de un sentido decorativo-expresionista. Últimamente busca

 la interpretación de un paisaje matérico partiendo de una entonación dominante y abandonando

 perspectivas lineales o fórmulas constructivistas por otras extraídas del mismo color prodigado

 con abundancia. No obstante su intermitente dedicación a la pintura hace que algunas de

estas fórmulas plásticas queden en una fase experimental, sin terminar de apurar y perfeccionar

 sus posibilidades.

             Sus pinturas van sufriendo transiciones con el paso del tiempo, como opina NAVILO

en su crítica en el Periódico de Huesca de 26 de Abril de 1981, por la Exposición en la Sala

 de banco de Bilbao: Una grata sorpresa nos deparaba este artista con su exposición.

 Lejos queda ya ese otro estilo por el que lo recordábamos, esa otra forma de pintar y

concebir –de forma realista- la expresión plástica que venía practicando.

Gratal ha nacido a una nueva pintura, más posiblemente por una necesidad imperiosa de ver las

 cosas desde su lado más puro, desde su poesía más honda por serena y más luminosa por apacible.

A través de ella, el color queda derramado en pro de una expresividad llena de fuerza plástica

 de una vibración que llena nítidamente a quien la contempla. Estos óleos tienen el color de

la verdad y la vida, y de la visión feliz y afortunada de la realidad en su propia e

intrínseca magnitud y belleza.

             En otra exposición en el año 1983 y en la misma sala anterior, J. L. Ara Oliván en

 su crítica opina que: Gratal, en relativamente poco tiempo maduró el cambio y mutación hacia

 esta forma conceptual que ahora cultiva. Los cielos se adueñaron poco a poco en la

composición, fueron despareciendo aquellos núcleos urbanos característicos (todavía parecen

adivinarse en algunas ocasiones como apuntadas reminiscencias emotivas que se resisten a

 abandonar), ha ido perdiendo entidad la tierra y súbitamente surge la explotación del

 color invadiendo los cielos, expansionándose, para adueñarse de la intención más última del

cuadro, en tangencial forma expresiva.

             En su exposición en 1983 en la Sala del Banco de Huesca en Barbastro, Bizén d’o Rio:

Comenta que “Su pintura pertenece al grupo de paisajistas contemporáneos altoaragoneses

y contribuye con su valiosa aportación a la renovación de las bases estéticas del paisaje aragonés

con fórmulas impresionistas, aproximándose al neocubismo. Evoluciona como pintor imaginario

 hacia soluciones personales entre las dos grandes corrientes, constructivista y desmaterializada,

estando en la frontera de la abstracción. Sin encuadrarse en una corriente colectiva, ni en

 modo alguno en escuela pictórica, puesto que su individualismo permanece y prevalece,

ha sabido plasmar el peculiar, pintoresco y monumental paisaje altoaragonés, pero se ha

 desembarazado de aquellos rincones típicos y ha convertido las grandes panorámicas

 del árido somontano en un motivo de experimentación cromática.

             En la exposición de 1989 en la Sala Millares de Madrid, Agustín P. Martínez Carbajo,

en su crítica en la revista “Crítica de Arte”, dice: “El tratamiento de la forma, define paisajes

 telúricos y abrumados por el peso de los celajes que los amenaza. La luz se dispone en el lienzo,

al igual que un foco de una gran intensidad lumínica que desde el centro irradia y se degrada

 sutilmente hacia los extremos. Y sobre todo es de elogiar la gran interpretación

que realiza este pintor en cada cuadro, dividiéndolo en dos ámbitos diferentes

cielo-tierra, que contrastan poderosamente entre sí, para acabar unificando el

conjunto admirablemente.

             En la exposición del año 1990 en la inauguración de la Galería de Arte Conde de Madrid,

el Subdirector de la Revista Crítica de Arte Francisco García Gutiérrez, en la presentación del

catálogo de dicha exposición hace su crítica que titula “LA ENSOÑACIÓN EN GRATAL”.

Y el comentario siguiente: Cuando nos encontramos perdidos por ese desierto que es el

mundo del arte, siempre buscamos un grato oasis, que nos sirva como lugar de relajación y

descanso para nuestras fuerzas, agobiadas por el peso y la monotonía de tanto aburrimiento

plástico en que se ha convertido la pintura. Uno de estos maravillosos oasis es el arte de

José Luis Gratal, que nos presenta en sus cuadros unas ciudades perdidas y unas

construcciones en las que la ensoñación y la fantasía están presentes, como si

volviéramos a ver, y no a leer, las historias de las Mil y Una Noches, por medio de ciudades

 creadas de la nada por genios, y que sólo tuvieran como única finalidad el servir de

marco a unos deseos y a la búsqueda de unos placeres plásticos.

             El estilo de Gratal se encuentra claramente definido, es de los pocos artistas que,

en cuanto se ve un cuadro a lo lejos, ya sabemos a quien pertenece, siendo su autor

 uno de esos privilegiados que ha sido capaz de encontrar su rumbo y el camino

por el que debe ir hacia su meta.

Su estilística se basa especialmente en la realización de unos paisajes en donde lo

desértico y lo urbano se dan la mano, siendo como una pareja predestinada desde

 siempre a encontrarse y a ser completamente feliz en esa unión, la cual es indisoluble,

por no estar impuesta por lazos externos, sino por ser el fruto del amor, que se

ha entregado libremente y no se pide compensaciones, sino que se da porque se quiere.

 La línea del horizonte sirve para delimitar espacios, por un lado la tierra, presentado por

 medio de tonalidades suaves, en las que se predominan los verdes y marrones.

Mientras que por el otro está el cielo, un celaje infinito y lleno de fuerza, que a veces es

 la sublimación y el complemento lógico de la tierra. Pero entremedias de ambos están

las ciudades, claramente definidas o solamente esbozadas, pero simbolizan la presencia

de lo humano, que complementa con su perfección lo perfecto que es de por sí la naturaleza.

             Son paisajes frutos de la riquísima imaginación de Gratal, quien ha sabido llevar

 como nadie a la tela de sus cuadros estas ideas. Sus paisajes desérticos no nos

parecen solitarios, sino que al contrario vemos en ellos la plasmación de un sueño que

 todos alguna vez hemos tenido, que deseamos hacer realidad al encontrar esos fantásticos

 mundos en los que se mueve la paleta y la imaginación de su autor, al cual hay que estar

agradecido, en primer lugar, por haber creado en su mente esas espectaculares

composiciones, y por otro el ser tan genial al haberlas podido llevar de una manera tan feliz

 al lienzo, para que de esta forma podamos disfrutarlas, acompañadas de su habilidad a

 la hora de tratar el color, el cual no tiene ningún secreto para el pintor y solo, mansamente,

 se deja tratar para, como un perro fiel, expresar toda la riqueza interior del pintor.

             En la crítica sobre la Exposición en la Sala de Arte del Museo “Miguel Servet” de

 Villanueva de Sigena (Huesca),  comenta D. César Calavera Opi, Licenciado en

 Bellas Artes hace la siguiente crítica: Sólido artista, gran arquitecto de ensoñaciones y

 maestro del oficio, la incansable trayectoria artística de José Luis Gratal da fe de su calidad.

 Nos basta ver una sola de sus pinturas para apreciar la experiencia y el rigor de su obra.

 Cielos y tierras mágicamente combinados con contrastes de vivos colores, sus

 paisajes parecen estar en constante movimiento. Palabras tan dispares como desierto,

 vida, Apocalipsis, espejismo, eternidad, conflicto o paz, se nos pasan por la mente cada

 vez que nos ponemos frente una de sus pinturas y la observamos.

 Tremendamente interesante, merece la pena conocer la obra de Gratal.

             Para conocer el pensamiento artístico de José Luis Gratal, qué opina de su

 obra pictórica, y de otras facetas sobre la misma, etc., etc., hago referencia a la

 entrevista realizada por D. José Luis Ara Oliván, de la Asociación Nacional de

Críticos de Arte, para la revista Cierzo Oscense – Edición Barcelona núm. 1. Año 1990:

             P.- José Luis eres dado a presentar tus obras a bienales, premios, etc…

¿Es que crees tú en esto de los concursos?

            R.- En realidad no demasiado, pero el hecho de que me haya presentado a

varios es más por compromiso que por otra cosa y porque tengo la debilidad de no

saber decir que no a las invitaciones que recibo. En cuanto a las Bienales las veo más

 rigurosas y prestigiosas y no cabe duda que el mero hecho de ser seleccionado en

 alguna te da prestigio.

            P.- Tu pintura tiene gran aceptación fuera del ámbito local, ¿Cómo es que,

 como caso de excepción, también aquí se te admira y aprecia?.

¿Acaso es que eres profeta en tu tierra?.

            R.- La verdad es que estoy contento con la aceptación que mi pintura tiene

fuera de Huesca, como de la que tiene aquí. No es pretencioso pensar que al salir

fuera ganas en proyección y ampliación de horizontes. En cuanto a Huesca, aquí trabajo,

pinto, vivo, se me aprecia y soy feliz, creo que son suficientes motivos para estar contento.

            P.- ¿Está todo inventado en esto de la pintura?. ¿Tú que crees?.

            R.- En realidad no. Creo que pensar en esto sería condicionarte y estancarte.

 Todo artista debe tener afán de superación, otra cosa es que lo logre o no, pero de

 antemano no debe rendirse. La humildad para reconocer que todavía hay mucho que

 hacer a mi me parece necesaria.

            P.- ¿Has sentido alguna vez la tentación de hacer una pintura abstracta

formal, en el más estricto sentido de la palabra?.

            R.- Sí y la he hecho en una época muy corta, pero no continué en ello porque

 no me sentía satisfecho del todo. Fue derivando de esa abstracción total a lo que hoy

 estoy haciendo con el paisaje.

            P.- ¿Cuál es tu principal preocupación a la hora de acometer una nueva obra?

            R.- Cuando pinto siempre tengo la idea de lo que voy a hacer en la menta.

Hay veces que cuesta más pensar el cuadro que pintarlo. Y también hay días,

 momentos y horas más inspirados que otros.

            P.- Quien más o quien menos tiene o ha tenido sus maestros a quien admira.

 ¿Cuáles son los tuyos José Luis?.

            R.- Todos empezamos viendo o mirándonos a algún artista o a varios.

La mayoría en los clásicos, pero más tarde aún manteniendo esa admiración la

relegas a la hora de pintar para poder identificarse contigo mismo,

 con lo que uno hace; así vas adquiriendo tu propia personalidad artística.

P.- ¿Tiene para ti algún inconveniente el cuadro pintado “por encargo”?.

R.-  Yo particularmente me niego a hacerlo tajantemente y se me ha dado

el caso de lamentar tener que hacerlo. No tengo por ello nada en contra de

quien pueda trabajar por encargo y hasta admiro a alguien que lo hace,

porque lo hace maravillosamente, pero yo no lo haría nunca.

P.- ¿Te interesan los nuevos cauces y derroteros por los que se viene

proyectando algún tipo de pintura que se está haciendo ahora,

las nuevas formas y conceptos?.

R.- Sí, mientras haya unos mínimos exigibles de calidad y sinceridad.

Pueden ser vehículo importante en la nueva concepción del arte.

 Es la renovación que trae consigo sobre todo la juventud.

Además todo artista debe estar abierto a todo aquello que puede

“alimentarte plásticamente” y por tanto servir de alguna forma.

P.- Posiblemente, por su condición de artista, muchos de ellos tienen sus

“rarezas” o bien un carácter muy particular.

Tú, siendo uno de ellos, te conduces dentro de la más  completa normalidad.

 Vas de “normal” por la vida. ¿Será por eso por lo que caes a todo el mundo tan bien?.

R.- Yo prefiero ser normal. Soy como soy, con mis defectos y

 alguna virtud si la tengo.

Quiero seguir siempre así y ojala la pintura me sirva para tener cada vez más amigos,

sería mi mejor recompensa.

P.-El clima de materialismo, competencia, conflicto e incertidumbre que

ahora se respira, por causas de todos conocidas. ¿Hasta qué punto incide o

 afecta en el aspecto creador del artista, hasta dónde puede incidir todo ello?.

R.- Para mí influye y como mínimo me distrae muchas veces.

Puede en determinado momento influirte anímicamente, hasta el punto de

 aplicar uno u otro color.

 Puedes estar más inquieto o nervioso de lo normal y hasta algo condicionado,

ya que la sensibilidad está a flor de piel y lo externo no puede pasarte desapercibido.

P.- ¿Eres rápido pintando o bien la elaboración de una obra te lleva tiempo y

hasta sufrimiento?.

R.- Depende. A veces realizas un cuadro rápidamente y te sale algo de lo que

 te sientes muy satisfecho. Otras, por el contrario, está todo muy pensado y

 elaborado y el resultado no te gusta tanto. La verdad es que yo no mido el

tiempo sino el resultado final.

P.- Y para finalizar dime José Luis, ¿Hasta qué punto tu profesión de delineante ha

influido en tu labor como pintor?.

R.- Lo del dibujo y la pintura es anterior a mi profesión de delineante.

Cuando tenía 10 ó 12 años ya hacía cosas a la cera, carboncillo y hasta en las

paredes de mi casa. Después más seriamente empecé a dibujar con

D. José Castells, del que guardo un inmejorable recuerdo, en el año 1943.

 Podría ser que en un época muy concreta pudiera haber estado influenciado por

mi profesión y los conocimientos del dibujo y perspectivas.

Ahora no podría decir con exactitud, pero lógicamente todos somos algo de nuestro

 pasado y lo llevamos con nosotros.

 Como broche de cierre a la exposición de parte del historial artístico de

José Luis Gratal y después de las entrevistas mantenidas para la obtención

de información, conversamos también sobre diferentes temas relacionados con

 el arte y principalmente sobre la pintura en Huesca (Altoaragón) y de los

 diferentes artistas en general de los que resumiendo opina que hay mucha

sensibilidad a las artes, sobre todo en pintura, música y fotografía, como demuestra las

 muchas exposiciones culturales que se celebran con gran éxito en la mayoría de

 las veces, con los muchos visitantes que reciben demostrando la gran cantidad de

aficionados a las artes.

También hecha de menos y lamente la desaparición del Museo del Altoaragón

 (cerrado hace algunos años). Por otro lado nos alegramos de la construcción del

 nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Aragón, que espera sea una realidad en un

corto período de tiempo.